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Las Jornadas Rito – Gastronómicas de la Matanza, que así comienzan a llamarse en esta década, alcanzan gran renombre en toda España y son muchos los comensales que cada día llenan los salones del antiguo restaurante. El sistema de turnos no llega para satisfacer la demanda y la Familia Martínez Soto se pone manos a la obra para buscar un emplazamiento que la satisfaga. Ponen sus ojos en un antiguo granero que había sido construido en el siglo XVIII por el cabildo catedralicio como pósito pío en el que albergar el grano procedente de los diezmos y primicias, y que había pasado los últimos años convertido en supermercado. Con la adquisición de este local se llegan a los 850 comensales que actualmente se dan cita cada sábado y domingo de los meses de enero febrero y marzo.
Los reconocimientos no tardan en llegar y a la concesión de la Medalla de Oro al Mérito Turístico, se añade el la declaración, por parte del antiguo Ministerio de Turismo, de Fiestas de Interés Turístico Regional.
Son fechas en las que comienzan los hermanamientos con poblaciones con tradición chacinera como San Pedro Manrique, Montánchez, Guijuelo, Vic, Jabugo, Olvega, Candelario, Noreña, Miranda del Castañar y Cantimpalos, a las que luego se unirían otras como Cartagena, Soulac Sur Mer, Almendralejo, Sepúlveda y Puebla de los Angeles en Méjico.
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