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La idea de la creación de unas Jornadas Gastronómicas de la Matanza surge en el año 1.974 cuando el Restaurante Virrey Palafox convoca un concurso de cocina sobre platos típicos sorianos.

Imagen de las segundas matanzas, 1975
Es entonces cuando Gil Martínez Soto se percata de que corresponden a recetas en las que el cerdo es el principal protagonista. Un año después, con la ayuda de Miguel Moreno, Cronista de Soria, y una empresa familiar en la que cada miembro del clan Martínez Soto tiene un papel definido, pone en marcha en febrero de 1.975 la primera edición de las Jornadas


Gil Martínez Soto y Miguel Moreno, creadores de las Jornadas.
En ellas se pretende rescatar un acontecimiento que cada otoño se convertía en fiesta familiar y reunía en torno a la mesa a los miembros de una misma estirpe. La matanza en la sociedad tradicional era algo más que un sacrificio; era la despensa, el rito, la ocasión para volver a ver a los seres queridos... Sin embargo el abandono progresivo de las zonas rurales y la imposición de métodos más asépticos a la hora de sacrificar las reses, entre otras causas, hicieron que la matanza tradicional fuese desapareciendo de los pueblos de Castilla y León y de otras Comunidades.

Camilo José Cela, pregonero de las Jornadas de 1987
Al primer pregón, casi improvisado escrito por Miguel Moreno, pronto surgen los de célebres escritores como Camilo José Cela, Fernando Sánchez Dragó, Chumy Chumez o políticos de la talla de D. Manuel Fraga Iribarne o periodistas como Luis del Olmo u hombres de ciencia como el doctor Juan Manuel Ruiz Liso, que dan más realce si cabe a la fiesta en la que también colaboran importantes restauradores de talla nacional como Casa Vilas de Santiago, o Currito de Santurce que enriquecen con su saber el variado menú que el equipo del Virrey Palafox pone en las mesas año tras año: las orejas, las manitas, el jamón, el lomo, el chorizo, la morcilla, etc. son los auténticos protagonistas de una fiesta que reúne cada fin de semana a más de 1.200 comensales en los comedores del Virrey, un antiguo depósito de grano del siglo XVIII en el que la Iglesia guardaba los diezmos y las primicias que recaudaba con sus impuestos.

Luis del Olmo, pregonero del año 1991
Las Jornadas Rito - Gastronómicas de la Matanza han servido además para hermanar con el Burgo de Osma una serie de pueblos afines que gracias a esta fiesta han estrechado sus lazos: Montanchez, Guijuelo, San Pedro Manrique, Noreña, Vic, Cantimpalos etc. son algunas de estas localidades con tradición en la industria chacinera que mantienen lazos de hermandad.

Matanza del año 1979
Además en las XXII ediciones se han celebrado concursos de pintura y fotografía, exposiciones de diferentes tipos, actuaciones musicales... y en ocasiones puntuales (años 1.992 y 1.993) se han dedicado a acontecimientos de carácter nacional como fueron el V Centenario del Descubrimiento y el Año Xacobeo.
Las Jornadas Rito -Gastronómicas de la Matanza se han consolidado como fiestas de invierno en el Burgo de Osma y fueron declaradas de Interés Turístico en el año 1.982. Gracias a ellas el Virrey ha cosechado numerosos honores como el Blasón de Turismo de Castilla y León y la Medalla de Plata al Mérito Hostelero.
En los últimos años, uno de los más importantes logros de estas jornadas ha sido el de dignificar un producto y un animal menospreciado a lo largo de la historia porque siempre se ha considerado al cerdo como un ser sucio, tosco, feo, malencarado y poco sociable y a su carne como una fuente de grasa y colesterol, poco recomendada por los médicos, barata y de segunda clase. Hoy afortunadamente algunos de estos tabúes se han superado y sabemos que el cerdo es un animal muy inteligente, con un cerebro y una constitución interna muy parecida a la del ser humano, y que su carne, especialmente las partes magras, son una fuente de proteínas y contiene menos colesterol que otras especies.


Trinchado del cochinillo en las III Jornadas (1976)
Este siempre ha sido uno de los caballos de Batalla de Gil Martínez Soto, además de colocar al cerdo en el lugar que gastronómicamente le corresponde: un producto del que se obtiene múltiple variedad de sabores y del que se aprovecha prácticamente todo. Su carne es la base de los embutidos más sabrosos: morcillas, salchichones, chorizos, morcones, lomos, jamones... y con ella se hacen excelentes guisos que se encuentran muchos de ellos en los recetarios de cocina tradicional.
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